La receta

Nuestras prácticas se centran en cuatro principios, que una vez reunidos, se convierten en metacoaching:

  • Enfoque en resultados. Desde el primer paso, la búsqueda de una meta específica, la consecución de objetivos claramente definidos y el logro de determinados estándares de desempeño, son requisitos indispensable para definir el nivel de éxito de un proceso de desarrollo.
  • Confianza en el potencial. Si no creemos en la capacidad de cada persona para obtener los resultados que se propone, difícilmente podremos ayudarla en el proceso de consecución de sus objetivos. Pero no se trata de una fe ciega en la oportunidad infinita de desarrollo, sino de la determinación precisa, a través de instrumentos específicos, de las oportunidades de desarrollo de cada ser humano.
  • Principio de adición. Al seleccionar herramientas y técnicas específicas de diferentes disciplinas, como cuando estructuramos un equipo que sabe aprovechar la diversidad y el desacuerdo creativo, potenciamos los efectos de cualquier intervención y acercamos con mayores probabilidades al futuro planteado.
  • Mejora como proceso inagotable. Asumimos la disciplina de la mejora continua como parte de la práctica de toda persona que busca resultados elevados en cada uno de los aspectos de su vida. Como tal, no creemos en una intervención temporal, sino en el trabajo inagotable que parte de uno mismo.
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