¡No! Los hábitos no ser forman en 21 días

Por Fernando Loyola Angeles

Hace un par de días, tuve la siguiente conversación con un ejecutivo muy joven:

 – ¿Qué pasa si después de 21 días no he logrado forman un hábito?

 – El mito de los 21 días… ¿De dónde sacaste eso?

 – Un amigo que es coach me está ayudando a cambiar algunos aspectos de mi vida, para ser más productivo, y me dijo que…

 – Los 21 días.

 – Así es.

 – ¿Sabes que eso de los 21 días es un invento?

 – ¿De verdad?

 – Sí. Tu amigo tiene muy buenas intenciones, pero ha partido de información equivocada, que debe venir de alguna fuente con poca ética. Ha sido demasiado crédulo. O no es tu amigo. (Risas)

 – Entonces, ¿No estoy mal de acá? (señalando su cabeza, con alivio)

 – Eso no lo sabemos, pero no generar un hábito en 21 días es de lo más normal. Te has estado preocupando sin motivo.

¿Has escuchado también tú sobre esos programas de 21 días para cambiar hábitos, abandonar los malos o crear otros mejores? Probablemente sí. Y quizás te hayas embarcado en una aventura de 21 días para generar el cambio. Si tuviste éxito, felicitaciones. Eres muy bueno, tienes fuerza de voluntad y perseverancia. Si no tuviste éxito, felicitaciones. Eres un ser humano.

Toda esta historia empezó en los años 50’s del milenio pasado, de la mano de Maxwell Maltz, cirujano plástico que observó que sus pacientes tardaban alrededor de 21 días en acostumbrarse a los cambios ejecutados en su cuerpo. Desde una nueva nariz hasta un miembro amputado, tres semanas de extrañeza venían seguidas por el ajuste a la nueva situación. Maltz siguió jugando con la idea de los 21 días y descubrió que a él le tomaba los mismos 21 días hacerse de un nuevo hábito. Para los 60’s lanza un libro al respecto, que se convierte en un éxito inmediato. 30 millones de copias después, el teléfono malogrado se volvió imparable, y los “gurús” de la autoayuda (sic) se encargaron de instaurar el mito como una verdad irrefutable, pasando de “un mínimo de 21 días” (que era la propuesta del texto de Maltz) a “En 21 días se forma un hábito”. Y por supuesto que se entiende por qué esta fórmula funciona: Es un número “mágico” (3 veces 7 es un número “poderoso”), es fácil de recordar (3 semanas exactas), es motivador (si te dijese 832 días, ¿lo intentarías? 21 días no llega a ser un mes) y en estos fast-times viene bien un cambio exprés.

Pero ¿qué nos dice la ciencia al respecto? Si bien cada ser humano es distinto, y los tiempos de adaptación y ajuste a nuevos comportamientos o entornos es diferente, todo parece indicar que el número real es 66. No es un número tan fácil de vender como el 21, ¿no? Quizás por eso los “gurús”, que viven del dinero que les das, han preferido no hacerle caso a los resultados de estudios rigurosos al respecto.

Por ejemplo, el conocido estudio de la Dra. Phillipa Lally del University College London (UCL), publicado en el European Journal of Social Psychology[1], nos dice que en promedio toma más de dos meses lograr que un comportamiento se vuelva automático, y que la formación del hábito depende en gran medida del comportamiento elegido, la persona y sus circunstancias. Y las variaciones en tiempos son dramáticas.

El estudio había sido reseñado ya en 2012, en un artículo de Ben D. Gardner en su blog académico del University College London[2], y para el 2013 ya había llegado hasta la Revista Forbes, en un artículo de Jason Selk en su blog sobre liderazgo de dicha publicación[3], en el que, con un lenguaje bastante directo, llama la atención de todos los que siguen creyendo en el mito, pues es mucho más difícil de lo que podría parecer. Para el 2015 eran docenas de publicaciones reputadas, además de blogs especializados[4]. Si pasamos a las publicaciones en castellano, veremos una serie de artículos que van desde blogs de autoayuda (como Descubremasdeti.com[5]) hasta portales de culto (como Microsiervos.com[6]). Incluso existen vídeos publicados en 2017 (como los de UnDatoMas[7] o David Calvo – Basics4Life[8]) que trabajan el tema.

Pero claro, entre la realidad científica y la ficción motivadora de ruta abreviada, ¿a quién preferimos hacerle caso cuando se trata de creer en nuestros propios cuentos? El problema es que la caída duele, y si no estamos preparados para ella, más dolorosa aún.

Me gustaría que éste sea un llamado a todos los que trabajan con seres humanos, para que se tomen en serio su rol, sustentando sus prácticas en bases fiables y corroboradas, pues son las vidas de personas las que tenemos en nuestras manos. Ojalá puedan cambiar ese hábito de aplicar sin investigar… un cambio que, definitivamente, tomará más de 21 días.

 


[1] LALLY, Phillippa; VAN JAARSVELD, Cornelia H. M.; POTTS, Henry W. W.; y WARDLE, Jane (2010) How are habits formed: Modelling habit formation in the real world. European Journal of Social Psychology. Vol. 40, Issue 6, pp 998 – 1009. Oct. 2010.

[2] Busting the 21 days habit formation myth. http://blogs.ucl.ac.uk/bsh/2012/06/29/busting-the-21-days-habit-formation-myth/

[3] Habit formation: The 21-day myth. https://www.forbes.com/sites/jasonselk/2013/04/15/habit-formation-the-21-day-myth/#511554a6debc

[4] Por ejemplo, Science Alert, con el artículo de Signe Dean denominado Here’s how longi t takes to break a habit, according to science. https://www.sciencealert.com/here-s-how-long-it-takes-to-break-a-habit-according-to-science

[5] http://descubremasdeti.com/el-mito-de-los-21-dias-para-crear-un-habito/

[6] http://www.microsiervos.com/archivo/mundoreal/21-dias-no-convierten-proposito-en-habito.html

[7] https://www.youtube.com/watch?v=xuk-b7bbeoU

[8] https://www.youtube.com/watch?v=H0GLs6CFT1Y

 

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